Demolición del muro de Pelambres. Costos, técnica y estado de derecho

Columna de opinión de Fernando Viveros Collyer miembro del Movimiento por la Recuperación de las Aguas, publicada en Quinto Poder 18 de marzo 2015.

Ahora resulta que cumplir con el resultado de un largo juicio – años en los cuales se plantearon todos los argumentos y las pruebas de una y la otra parte-, juicio que termina en la Corte Suprema con un fallo de última instancia ordenando a minera Los Pelambres restituir el escurrimiento de las aguas del estero Pupío, bloqueadas porque el muro del tranque de relaves fue levantado exactamente en la angostura de cerros donde pasan los flujos superficiales y subterráneos de las aguas hacia el valle, y que cumplir el rechazo al “plan de obras” presentado por Pelambres decretado por el Tribunal de Los Vilos –dictamen encomendado por la Corte Suprema cuando consideró dar una opción más a la minera para que propusiera una alternativa a la demolición del muro-, resulta que ahora, con todos los fallos judiciales encima, la demolición deviene a solo tres días de conocida, por obra de personajes políticos y empresariales, una “imposibilidad técnica”.


Apelar a una “incerteza jurídica” de los proyectos es abrir la puerta a una minería al arbitrio de empresarios sin ética. Incerteza equivale a la ley del más fuerte. Negación del derecho como procedimiento reglado donde se va a plantear posiciones e intereses. Orden ante el cual el pueblo de Caimanes fue a litigar por sus derechos de ciudadanos, tan iguales ante la ley como el patrón de Pelambres.
El Tribunal de Los Vilos afirma que el “plan” es absolutamente insuficiente. La desprolijidad de la propuesta hace pensar que supone al poder judicial como un trámite a bypasear.
Como si el lugar de las verdaderas decisiones estuviera en otra parte. No importa qué decida la Suprema. La derrota en la corte no provocó mayores reacciones empresariales. Quizás ven el estado de derecho como algo que no los incluye rigurosamente. Actúan según un principio de (des)igualdad ante la ley donde aquellos ligados al dinero y el poder son “más iguales” que los habitantes a pie de la República.

Técnica: capacidades humanas para construir, modificar, transformar. Esta demolición derrumbaría también las fuerzas técnicas. Se confirmaría la relevancia de los procesos irreversibles, que ninguna técnica puede manipular. De irreversibilidad está lleno el pensamiento ambiental.

Se trataría de una imposibilidad superior. El daño producido por el muro y el tranque El Mauro es definitivo. Intentar corregirlo solo puede conducir a empeorarlo más.

¿Cómo la institucionalidad ambiental chilena habría permitido que un proceso industrial produzca un nivel de daño ambiental que devenga imposible de solucionar?

Una aberración, dice el directivo de los empresarios un día después. La Corte Suprema, en un fallo fundado, estableció hace 5 meses cuál es la aberración y quiénes la produjeron. Al día siguiente se suman los ministros de Minería y de Medio Ambiente con el argumento técnico. Se hace aparecer a los ingenieros como profesionales impotentes. Los empresarios y el gobierno dicen que ingenieros de minas, hidráulicos, civiles, químicos, no sabrían qué procedimiento encontrar para que el fallo de tribunales se cumpliera.

En otro proyecto, Alto Maipo, los ingenieros prometen construir un túnel que pase justo debajo del glaciar El Morado, sin producir vibración capaz de generar alteraciones en la estabilidad del glaciar. Falta que la comunidad del Maipo lo permita, y que lo diseñado por los ingenieros no sea alterado por el negocio, poniendo costos por encima del diseño.

Pelambres ha tenido utilidades asombrosas entre otros factores porque ubicó sus relaves en 3 lugares de costo mínimo. Operar a costo mínimo: la consigna, dijésemos “de clase”, que comparten tantos empresarios operando en Chile.

Todo iba bien. Caimanes era un pueblo de 1600 almas –tal cual: almas; gente de vivir campesino, allá al fondo del valle. Caimanes era otro elemento en el cálculo de operaciones a bajo costo. Atención que respecto del muro y la Corte Suprema todo el asunto es con Caimanes, no con el valle del Choapa.

No resultó. Será alguna reflexión histórico-antropológica, quizás filosófica, la que nos permita entender cómo este pequeño pueblo sorprende al mundo repitiendo el paradigma del débil que derrota al fuerte.

Se puede. Los ingenieros lo saben y el Colegio de Ingenieros, las Facultades de Ingeniería de las Universidades prestigiosas, deberían poder manifestarlo. ¿Qué hacer para cumplir el fallo?

1-Sacar el relave, las millones de toneladas de bellas montañas molidas, por donde llegó. Simplemente usar el mismo túnel. El problema es el costo económico de impulsarlo fuera.

2-Definir un lugar donde depositarlo. En la IV región hay rumores que Pelambres tenía vistos lugares –porque El Mauro se estaba repletando a un ritmo muy rápido. Uno de esos lugares sería un descampado en la comuna de Canela.

3-Vaciado el valle del Mauro se procede a demoler lenta y cuidadosamente el muro. Derivamos su material arenoso al mismo túnel donde sale el relave.

4—Hay que realizar obras complementarias como demoler el suelo artificial sobre el cual descansaba el muro –construido con miles de toneladas de hormigón inyectadas en el subsuelo porque la roca no era geológicamente adecuada para sostenerlo.

5—Entonces, con la paciencia de la naturaleza y el favor de los mortales, el agua volverá a renacer de laderas y vertientes –por que han de saber ustedes que en El Mauro crecía el bosque de canelos sureños más nortino del país-. Un canelo solo vive donde hay mucha agua.

El verdadero problema, replican los airados, es detener temporalmente la producción de Pelambres mientras se encuentra y aprueba un lugar alternativo. Eso tiene costos sociales, políticos, productivos. ¿Cuál debería ser la posición del poder ejecutivo respecto de una empresa minera ordenada por el poder judicial a reacondicionar su proceso industrial?

Si el poder ejecutivo avala la tesis “la demolición es imposible”, avala el no cumplimiento de un fallo del poder judicial de máximo nivel. Crea condiciones para una crisis del estado de derecho: un poder del estado impide el funcionamiento de otro.

El problema social que implica la detención provisional de Pelambres es un costo para la empresa. El problema está en el bolsillo del “controlador”. Este mayor gasto no implica en ningún caso que Luksic deba inscribirse para la encuesta CASEN 2015.

Apelar a una “incerteza jurídica” de los proyectos es abrir la puerta a una minería al arbitrio de empresarios sin ética. Incerteza equivale a la ley del más fuerte. Negación del derecho como procedimiento reglado donde se va a plantear posiciones e intereses. Orden ante el cual el pueblo de Caimanes fue a litigar por sus derechos de ciudadanos, tan iguales ante la ley como el patrón de Pelambres.

La demolición del muro nos muestra en un hecho rotundo la elevación de los estándares de justicia ambiental que deben cumplir quienes lleven adelante emprendimientos en Chile.

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