Simplemente llorar por el río Puelo

Fernando Viveros Collyer

Querida Alicia:

Me ha conmovido el trabajo que has hecho recolectando informaciones acerca de lo que está pasando en la cuenca del río Puelo. Como tú, conozco personalmente, más o menos bien, la zona desde el estuario de Reloncaví al lado del mar y el pueblo mismo de Puelo, internándose por el río y el lago Tagua Tagua, hasta Llanada Grande. Además he tenido la suerte de poder llegar hasta Primer Corral. La noticia de la instalación de una central hidroeléctrica -que entiendo se quiere hacer en el río Manso, afluente importante del Puelo- es sin duda una noticia muy triste para nosotros.



Quizás toda y el río corra seco por kilómetros destruyéndose su ecosistema. ¿Qué pasará con el “caudal ecológico mínimo” si este ni siquiera tiene una definición legal suficiente? Sin este parámetro, ¿qué nos asegura la sobrevivencia de este curso de agua como aguas vivas, el agua y su población biótica?

Tal vez pocos lo digan así, pero a mí no me da vergüenza expresar públicamente esta profunda tristeza. Tú seguramente entenderás si me atrevo a añadir que con la zona del Puelo uno puede manifestar una sensibilidad de orden estético, y decir que un encanto maravilloso del río está en su color. ¡Es simplemente maravilloso! No puede ser descrito con palabras. Es una sorpresa, un regalo, de la naturaleza. Y más allá, o más acá, de una posición ambientalista al respecto, también aquí uno se siente llamado a defender la simple belleza del mundo natural. Muy posiblemente ahora, con este proyecto, se inicia el proceso de borrar ese color…

Como seguramente sabes, todo este sector de geografía está recién siendo abierto con caminos para vehículos. De hecho en mi primer viaje, hace unos 15 años no había camino más arriba del pueblo de Puelo, y la última vez, hace unos 2 años, el camino todavía está a medias entre Primer y Segundo Corral. Estamos ante una zona de gran pristinidad por aislamiento respecto de las influencias “modernizadoras”, que es rápidamente capturada por sus violencias.

Creo que la alteración de la cuenca comienza ya con fuerza con esta central hidroeléctrica. Se ha discutido, entiendo que bastante, acerca de las torres de transmisión que tendrán un efecto de quiebre sobre el paisaje. No me parece que ninguna alternativa sea una solución, sino que se discute acerca de lo menos malo. Pero hablando de la central misma: sabemos que en Chile la fiscalización de estos proyectos es mínima y cuando la hay es mala. Solamente cuando existe una comunidad organizada pasa algo favorable tanto a la naturaleza ambiente como a la relación que esa comunidad quiere seguir manteniendo con su entorno natural. Al menos es posible evitar los daños más fuertes.

Según entiendo, la central hidroeléctrica, aun siendo de pasada, no implica que no tenga efectos de perturbación sobre los causes. Una central de pasada es considerada como proveedora de “energía renovable no convencional”. Pero eso depende también del tamaño -y esta es bastante grande 210 MV; en la práctica más grande que Alto Maipo-, y del grado de intervención. ¿Cuánta agua del río Manso desviará una central de este tamaño? Quizás toda y el río corra seco por kilómetros destruyéndose su ecosistema. También una cosa es lo que se declara en el proyecto y otra lo que hacen en la práctica las empresas ¿Qué pasará con el “caudal ecológico mínimo” si este ni siquiera tiene una definición legal suficiente? Sin este parámetro, ¿qué nos asegura la sobrevivencia de este curso de agua como aguas vivas, el agua y su población biótica?

Pero creo que sabemos por muchas experiencias que aunque hubiera esa definición, nada asegura que la empresa lo respetaría. Al contrario, me parece que esa experiencia dice que lo más probable es que este y otros parámetros no serán respetados -y la central maximizará su producción no importa cuál sea el costo ambiental que genere (y que, por demás, no pagarán ellos sino todos nosotros)-.

Por otro lado, la central Alto Maipo también está calificada en el SEA como “de pasada”, aunque ella traslada el caudal de tres ríos cordilleranos hacia otros causes. Ninguno de estos tres ríos -Colorado, Yeso, Volcán-, es devuelto al mismo río donde se lo tomó. Es decir, la institucionalidad fue aquí “arreglada” para hacer pasar este proyecto como “de pasada”. El túnel del proyecto Alto Maipo, de 70 kilómetros y 8 metros de diámetro, equivale a un embalse gigante. Es decir, aquí hay un proyecto hidroeléctrico convencional, con acumulación de aguas tipo represa, disfrazado de no convencional. Un engaño entre tantos otros que usan regularmente las empresas para evadir la legislación ambiental, mientras las autoridades miran para el otro lado.

Ahora me quedo solo con mi pena para ver si puedo llorar en silencio por los bellísimos paisajes de la cuenca del Puelo. ¿Cómo estarán la próxima vez que pueda estar por allá? Y como bien dices, también comienzan a perder los habitantes del lugar que creen ver en un turismo de intereses especiales la manera de mantener alguna armonía entre una naturaleza muy prístina, muy vulnerable al choque generado con las violencias de una modernidad que ha cambiado la calidad de vida por la transformación del planeta en objeto de lucro.

Nos vemos, Fernando

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